sábado, 8 de enero de 2011

Consejos nutricionales: Cómo combatir el efecto yo-yo




Normalmente, todos nuestros esfuerzos están abocados a llegar al peso que consideramos ideal, pero qué pasa cuando logramos la meta. Sería una pena recuperar el peso que tanto esfuerzo nos costó perder. Por esta razón, es imprescindible tener en cuenta ciertas pautas que nos asegurarán no volver a engordar jamás.

1. Tratar de comer todos los días a la misma hora.

Esto ayuda a hacer mejor la digestión y, además, impide que sucumbamos ante un ataque de hambre. Si llega la hora de la comida y no tienes ganas, come igual. Puede ser algo liviano como ensalada de frutas, un yogur o alguna ensalada de verduras. De esta manera, mantendrá el nivel de azúcar estable.

2. Prepara la comida de manera que resulte apetitosa.

Ten en claro que una ensalada o cualquier otra comida light requiere tanta elaboración como un plato híper calórico. Adórnala y sazónala para que resulte atractiva y deliciosa.

3. Adiós tentación

Ayúdate eliminando de la despensa esos alimentos que debes evitar. Aléjate de los que tengan un alto contenido de grasa y de azúcares.

4. Planificación es la clave

Lo peor que puede ocurrirle a una persona que se cuida es quedarse sin menú, ya que es la excusa ideal para comprar comida hecha o una pizza. Dedica un día del fin de semana para preparar y envasar la comida.

5. Si tiene un desborde de ansiedad…

Date un baño de inmersión, sal a pasear, habla por teléfono, anda al cine, lee un libro, etc. Si nada te calma, come algún alimento de los permitidos, preferentemente de los que hay que masticar bastante. Ellos pueden ser un tallo de apio o una zanahoria. Si nada de esto funciona, mírate en un espejo y reconfórtate a ti misma viendo lo genial que te ves.

6. Considera al agua como su gran aliada.

El agua es uno de los regalos más maravillosos que nos brinda la naturaleza. No solo nos ayuda a mantener limpio e hidratado nuestro organismo, sino que ayuda a llenarnos. No tiene calorías, calma la sed y la ansiedad. Por eso, toma al menos de 6 a 8 vasos diarios de este líquido. Si no quieres beber agua en cierto momento, sustitúyela por jugos de frutas frescas rebajados con agua, pero sin exagerar.

7. Cuidado con el calcio y las proteínas.

Reducir el consumo de grasas no implica decirle adiós a las proteínas. Si consumes menos de las que debes diariamente (alrededor de unos 45 g diarios para una mujer de 61 kilos), puedes sentirte débil y, a la larga, perder músculo y tonicidad. Recuerda que las proteínas no solo se obtienen comiendo carne, sino que los granos, como los garbanzos, las habas, las semillas, los huevos y los cereales las contienen en alto porcentaje. Tampoco descuides la ingesta de calcio suficiente, lo que es esencial para mantener el espesor de los huesos y evitar la osteoporosis.

8. Tome nota de lo que come durante el día

Muchas veces creemos comer poco, cuando en realidad no tenemos en cuenta el caramelo de la mañana, la galletita que nos ofrecieron, el mordisco a los ingredientes mientras cocinamos, etc. Para no caer en este grave error con el que podemos acumular muchos kilos extra, un buen recurso es llevar una pequeña libreta y anotar todo. Al final del día, tómese un momento para calcular la cantidad de calorías que agregamos a nuestra dieta, pero sin que eso quiera decir que te vuelvas maniática de los números.

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