miércoles, 15 de diciembre de 2010

Bambú para contrarrestar el cambio climático




Nadya Herrera Catalán

Es barato y resistente, no requiere de mucha agua, crece rápido y es inmensamente fuerte. Además, el bambú tiene una alta capacidad de absorber dióxido de carbono, lo que lo convierte en un aliado para mitigar los efectos del calentamiento global.

La fibra del bambú es de gran utilidad en la construcción de viviendas por ser flexible, lo que la convierte en un material capaz de resistir desastres naturales como ciclones, terremotos y tormentas.

Coosje Hoogendoom, directora general de la Red Internacional del Bambú y Ratán (INBAR, por sus siglas en inglés) resaltó que el bambú "es un gran recurso para impulsar el desarrollo económico y se puede adquirir fácilmente en los países más pobres de África, Asia y Latinoamérica", en la reciente conferencia de la ONU sobre el cambio Climático celebrada en Cancún, México.



Pero, aún cuando el uso de la fibra de bambú en la región tiene una tradición centenaria, su verdadero valor es poco apreciado pues se percibe como la "madera del hombre pobre", indicó Álvaro Cabrera, coordinador regional de la red INBAR para América Latina y el Caribe.

El bambú, en términos relativos a su peso, "es más resistente que el acero, más barato que la madera, utiliza mucha menos energía en su procesado que el cemento, y puede sortear los terremotos", agregó Cabrera.

La producción de fibra de bambú, según el representante de INBAR, requiere de poca inversión inicial y es un material que debería ser conocido como "la madera del hombre inteligente".

Tratada como mala hierba

Existen más de mil especies de bambú en el mundo. El 34% de ellas crece en Latinoamérica. Sólo en México se han registrado 36 especies.

En el informe El bambú: Estudio del mercado mundial, del ministerio de Agricultura, Ganadería, Desarrolloro Rural, Pesca y Alimentación de México, la planta es considerada "una plaga", sobre todo para tierras donde se cultiva café, plátano y tabaco.

Sin embargo, el cultivo del bambú de las especies Angustifolia y Bambusa Vulgaris ha despertado interés en el mundo en las últimas décadas debido a "sus posibilidades de sustituir a la madera en la construcción", señala el informe.

Un modelo comparativo de INBAR señala que, en un periodo de 10 años, una hectárea de bambú mozo (Phyllostachys pubescens) en China captura 30 toneladas de dióxido de carbono más que una plantación del mismo tamaño de abeto chino (Cunninghamia lanceolada).

Crece su uso en Latinoamérica

Actualmente son siete los países latinoamericanos que forman parte de la red INBAR: Argentina, Chile, Cuba, Panamá, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Aunque es sólo en estos tres últimos países donde la utilidad del bambú ha ganado impulso.

No obstante, el interés es más generalizado.

Un informe del gobierno mexicano reconoce que el uso del bambú en reemplazo de la madera convencional podría generar "beneficios económicos, sociales y ecológicos al país".

El diputado y especialista en temas agrarios Alberto Jiménez Merino indicó que hay mucho por hacer para promover el desarrollo del la industria del bambú en México.

"El gobierno debe reconocer al bambú dentro de las normas, reglamentos y leyes para la construcción", afirmó.

Jiménez Merino confirmó haber solicitado al Gobierno Federal, previo acuerdo con las Comisiones de Agricultura y Medio Ambiente, incorporar a México como miembro de INBAR.

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