domingo, 7 de agosto de 2011

¿Cómo funcionan las bolsas?




Y no hablamos de las de plástico. Hablamos de esas otras, las bolsas que la mayoría de la población no usa a diario pero que acaban afectando a su vida cotidiana.

Ahora que el mundo está en crisis financiera y parece imposible escapar de la información bursátil, BBC Mundo juntó interrogantes, recopiló información y elaboró estas claves para entender de una manera sencilla cómo funcionan los mercados.

¿Para qué sirven las bolsas?

La bolsa es el escenario en el que se realiza la compraventa de valores, en base a unos precios conocidos y en tiempo real.

Se trata de un entorno seguro para la actividad de los inversionistas, donde el mecanismo de las transacciones está internamente regulado, de manera que garantiza las condiciones necesarias de legalidad y seguridad.

La bolsa lleva el registro de las cotizaciones y los precios efectivos de los títulos de valores.



Los valores que se negocian en las bolsas están aprobados por la Comisión Nacional del Mercado de Valores o instituciones similares, dependiendo de cada país, que regulan y supervisan las actividades de la bolsa.

¿Qué son los "valores"?

Lo que se puede comprar y vender en una bolsa de valores va mucho más allá de las acciones de empresa.

Según la Real Academia Española los "valores" son "títulos representativos o anotaciones en cuenta de participación en sociedades, de cantidades prestadas, de mercaderías, de depósitos y de fondos monetarios, futuros, opciones, etc., que son objeto de operaciones mercantiles".

Es decir, el concepto de "valores" incluye numerosos activos financieros, como acciones, obligaciones, bonos, certificados de inversión y demás títulos-valores inscritos en bolsa.

¿Quiénes actúan e influyen en la bolsa?

Para poder trabajar en el patio de contratación o parquet, un operador debe ser miembro autorizado de la bolsa.

El ciudadano común puede invertir en bolsa utilizando los servicios de un Broker (corredor de bolsa) o a través de un portal de internet que se dedique a esa actividad.

Para poder entrar en bolsa o "cotizar" en los mercados de valores, las empresas tienen que hacer pública su situación financiera, de manera que los inversionistas puedan conocer su estado de "salud" económica.

Los corredores de bolsa realizan operaciones especulativas a corto plazo, con la intención de obtener beneficios como resultado de los altibajos de los precios de las acciones, que fluctúan según la oferta y la demanda.

Las bolsas están sujetas al vaivén de los ciclos económicos y están influenciadas por desencadenantes psicológicos: en ocasiones, un falso rumor puede provocar la caída de una acción.

En última instancia, los precios de los títulos pueden depender de lo que la mayoría de los inversionistas piensa que la mayoría de los analistas cree que va a suceder.

En tiempos de incertidumbre, como ahora, los mercados de valores de las economías más pequeñas observan con atención lo que pasa en las bolsas de referencia, como la de Nueva York. El pesimismo en Wall Street se puede "contagiar" al resto de las bolsas del mundo.

No obstante, en términos generales, la bolsa es un indicador fiable de cómo va la economía de un país.

¿Cuáles son las principales bolsas y los índices de referencia mundial?

Los mercados de valores disponen de diferentes índices o promedios financieros, que dan una muestra aproximada del comportamiento general de los valores de ese mercado. Cada bolsa tiene sus propios índices.

Existen bolsas de valores en casi todos los países, no obstante unas son más influyentes que otras para la economía mundial.

¿Cómo se leen los resultados de la bolsa?

El devenir cotidiano de cada bolsa se mide mediante el índice bursátil correspondiente (el Nasdaq, el Nikkei, el FTSE, etc.) y de acuerdo a los precios de transacción al cierre.

Al final de la sesión diaria, cada bolsa presenta sus resultados, positivos o negativos, que se pueden leer en puntos enteros o en porcentajes.

Para los menos familiarizados con el lenguaje bursátil, esta doble alternativa puede dar lugar a errores de interpretación.

En los medios de comunicación, lo más habitual es leer los resultados de las bolsas en porcentajes, ya que, en principio, ésa es la manera más clara de entenderlos, incluso para alguien que no sigue de cerca la evolución de los mercados.

La lectura de las bolsas en puntos "enteros" tiene sentido para el lector si éste conoce a cuánto estaba el índice.

Tomemos por ejemplo la siguiente información:

El mercado Nasdaq, avanzó 22,83 puntos enteros.

Para alguien que no siga diariamente el índice Nasdaq, esta información es irrelevante. Sólo sabiendo que el índice estaba en 1.755,71 cobra sentido.

Sin embargo, incluso el lector menos entendido en la materia podría comprender esta otra información:

El mercado Nasdaq subió un 1,3%.

En cualquier caso, las cifras que se manejan siempre indican la diferencia diaria entre el valor de cierre y el valor de apertura de la bolsa.

Y finalmente... ¿por qué gritan, hacen aspavientos y van vestidos de colores los corredores de bolsa?

Los parqués de los mercados de valores están repletos de individuos chillones y estresados, de aspecto preocupado (basta con ver las fotografías que han acompañado a los titulares económicos de las últimas semanas para comprobarlo).

Gritan porque están trabajando en "corros", un sistema de contratación de viva voz que se da en grupos, repartidos por el salón de la bolsa.

En la bolsa de Nueva York, por ejemplo, cada corredor lleva una chaqueta de un color particular que identifica a la compañía para la que trabaja.

Los corredores de bolsa son mediadores financieros, que en la actualidad suelen trabajar para Sociedades y Agencias de Bolsa.

Cuando se abre la sesión, empiezan a gritar lo que sus clientes quieren comprar y a qué precio, mientras otros gritan lo que sus clientes quieren vender y por cuánto. Obviamente, todos quieren conseguir el mejor precio.

Entre tanto ruido, muchos se comunican con gestos, de ahí los aspavientos...

A lo largo del día los corredores de bolsa reciben muchas órdenes de compraventa por parte de las compañías a las que representan, de ahí la presión y las consecuentes caras de preocupación.

El analista David Schehr resumió así el buen quehacer del corredor de bolsa:

"Para hacer dinero en el day-trading se necesita la combinación de un doctorado en matemáticas, el tiempo de reacción de un piloto de combate y la estabilidad emocional de un negociador de rehenes".

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